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miércoles, 2 de noviembre de 2016

Valencia. Cortejo fúnebre, 1903







Cortejo fúnebre en Valencia, 1903.
(Colección particular, con nuestro agradecimiento a AB.)





   Decían algunas esquelas de la época: "El duelo se despedirá en el lugar de costumbre". Uno de esos lugares era la plaza de San Agustín. Desde allí el cortejo fúnebre se dirigía hacia el Cementerio General de Valencia. Es el año 1903, y mucha gente se acerca a ver pasar la comitiva. A veces los entierros congregaban a gran número de curiosos. En este caso, se debe quizás a que el fallecimiento fue trágico y seguramente muy comentado en Valencia, de lo que no damos más datos al ser relativamente reciente, y por respeto al difunto y las especiales circunstancias.
   La fotografía tiene, por otra parte, bastantes detalles interesantes, desde la indumentaria de las gentes sencillas que miran, el tranvía, el guardia...
   Eran los entierros muestra también de posición social, se publicaban notas necrológicas y gacetillas en la prensa destacando lo lucido del cortejo fúnebre, el carruaje, los sacerdotes...
   Esta fotografía, de autor desconocido (sería interesante saber qué fotógrafos se dedicaban a este tipo de trabajos), formaba parte de los servicios ofrecidos por la empresa funeraria New Funeral, como "memoria del entierro".

   En el Día de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, pedir al lector un recuerdo también para todas esas personas, como las que vemos en tantas fotografías antiguas, a quienes quizás ya nadie recuerda...



   Como curiosidad, añadimos esta publicidad de 1897, y una nota de prensa de 1901 comentando los nuevos carruajes de los que disponía la empresa New-Funeral:




Publicidad de la funeraria New Funeral, calle Colón 32 Valencia, en El Regional, 1897. (Prensa Histórica)




Las Provincias, 6 de julio de 1901. (Prensa Histórica)



domingo, 2 de noviembre de 2014

Día de Ánimas. Tradiciones valencianas: En la muerte de un albaet






"DIA DE ALMAS
Obsequio mensual dedicado a procurar abundantes sufragios al Purgatorio."
Uno de los muchos libritos dedicados a las Almas del Purgatorio.
Imprenta de José Canales, Cuarte 25, Valencia.



   La muerte siempre tuvo sus tradiciones, siempre presente, especialmente en el mes de Noviembre, con la fiesta de Todos los Santos y la conmemoración de los Fieles Difuntos. Había diversas cofradías y asociaciones para la devoción a las Benditas Almas del Purgatorio, la asistencia a los moribundos, y otras piadosas obras de caridad con los difuntos. Pero la muerte de un niño pequeño, alguien aún inocente, tenía otra dimensión. Vestido de angelito, las campanas tocaban a albaet, y en algunos lugares se celebraba que el niño estaba ya en el Cielo con cantos y bailes.


   En el día de los Fieles Difuntos incluimos, con todo nuestro respeto a estas personas anónimas, dos imágenes relacionadas con la muerte:




Fotografía de Ludovisi y su Señora, Valencia.

   Procede de la Biblioteca Valenciana, y aunque no está titulada como fotografía Post Mortem, tanto la extraña postura del niño, como la indumentaria de la madre, con velo negro, y su expresión de tristeza, nos hacen pensar que puede tratarse de la imagen de un  niño difunto. (Que quizás no lo sea, siempre queda la duda, pero aún así resulta una imagen ciertamente estremecedora).
(Fotografía: Biblioteca Valenciana, Fondo Gráfico, Biblioteca José Huguet, F52/213.)




 Sobre la muerte de un albaet y la Dansa del Velatori.








   Fotografía del velatorio de un albaet, una niña pequeña, en el interior de una casa valenciana, con ese reconocible y típico suelo. Fecha desconocida, hacia la década de los cincuenta (una fecha quizás algo tardía para este tipo de fotografías, para entonces ya no era tan habitual realizarlas..)
   Decoraron la sala con ángeles, velones, y dosel. Alrededor, las coronas de flores. La niña vestida como un angelito. Y junto al ataúd, una mujer mayor enlutada, quizás la abuela... Es una imagen triste, pero no extraña en una época todavía de frecuente mortalidad infantil. La fotografía, lejos de cualquier intención morbosa, era un recuerdo del ser querido, una forma de mantener su memoria.


   Se publicó en la revista Sicania, en 1959, un breve y emotivo artículo del cronista Josep L'Escrivà,  sobre la Dansa del Velatori, que fue una antigua tradición valenciana en los entierros de albaets, y que reproducimos en parte:

   Ha mort un xiquet petit, un albaet. Es la mort virginal del xiquet que no ha pecat. Tot hi és blanc. La caixa del taüt; els ciris simulats i els autèntics; el vestit del albat; el guarniment, el cirí i les borles; la corona de flor; l'ànima innocent d'aquest ser tan menut.
   Sa mare, esguellada amb un plor incontenible, va vestida de dol. Negre de cap a peus. Mantellina espessa, vestimenta tenyida, calces fumoses, sabates negres de pell adobada. La seua volença se n'ha fugit, i a d'ella se li escapa l'angoixa amb sanglots de dolor. Al seu costat, l'avia, la mare de la mare, també vestida de dol, un dol que perdura des de que el marit muigué, consola amb paraules que ella un dia es va sentir i ara les trasmet, a la filla afligida, qui tremola, i plora, i ofega son sentiment darrere de la fosca mantellina. I el pare, silenciós, rígid com una estàtua sense moviment ni vida, el rostre endurit, inflexible, reprimix, però, un plor que no deu brollar. Al remat, li caurà blanament dels ulls una llàgrima i se la beurà abans que el veïnat el veja plorar. (...)

   Sona una guitarra. Les cordes fremixen, de dolor també, en llargues notes oprimides per l'ambient trist. Són les notes dramàtiques i sordes del velatori (...)

   Una veu s'escolta. Compungida, la veu canta la mort del xiquet, del albat. Canta la tristor del mon que contempla la seua impotencia. Canta la fatalitat d'una cosa sense remei. Canta dolçament, suaument, perquè la mare no reste a soles. El xic s'en va al cel i deuría alegrar-se, deuría posarse contenta d'haver engendrat un angelet. Deuría tocar les campanes de l'Al.leluia (...)

   Unes parelles de xiques fadrines han començat el ball. Un ball elegant, doncs no n'hi ha acció més elegant que el respecte a la mort. (...) Les dansadores tenen un aspecto seriós, condolit. La mantellina negra al cap. Trenen passos lents, suaus, cerimoniosos. (...) Les castanyoles percutixen tímidament, lleugerament, marcant el contapunt del só harmoniós de la guitarra en esquits sonors i cadenciosos portats al ritme funerari d'un rendiment pietós, devot.

   La gent hi es atenta. Les dansadores continúen llur pleitesía. La guitarra gemega lànguidament. La veu de la cantaora sembla una lamentació.

 (...) Pel carrer ve el capellà i sa comitiva.
   La dansa del velatori es desvaneix, feta l'ofrena del seu sentiment..."

Josep L'Escrivà